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RAYAR LA LUZ DE LA RAZÓN

Rayar la luz de la razón es algo complejo. Un proceso de maduración que comporta asumir responsabilidades, superar adversidades, interiorizar aprendizajes y, por qué no, saber divertirse. Cuando pensamos que nos espera algo agradable, caminamos rectos hacía el nuevo descubrimiento, por eso "piensa bien y acertarás". Porque a nadie le motiva hallar la luz si no cree que haciéndolo se sentirá mejor. Es normal. Pero cuando un deseo se cumple, muere, y entonces la oscuridad se cierne sobre nuestro entendimiento y creemos que solo era eso lo que habíamos perdido. Por ello soy del tipo de seres que piensa que el dolor existe para hacernos ver que la felicidad también, no para aprender. "Se aprende de los errores, a base de palos" es igual a "no lo supe hacer mejor... pero una y no más santo tomás y nadie es perfecto". Así es como el conformismo nos consuela y, siendo éste último parte del primero, no hay quien escape del eterno rodar sobre uno mismo. El país multicolor con el que soñamos es posible siempre que uno reconozca que empezar a abrirse el entendimiento al conocimiento de las cosas no es dolor en el corazón, sino rayar la luz de la razón.
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