AUTODEFENSA


REGLA NÚMERO 18
En todas las cosas que afectan nuestro bienestar y malestar, nuestras esperanzas y temores, hay que poner riendas a la fantasía. Si nos pintamos en la fantasía posibles sucesos felices y sus consecuencias, sólo nos hacemos la realidad aún más insoportable, construimos castillos en el aire y después los pagamos caros con la decepción. (...) Las cosas que afectan nuestro bienestar y malestar sólo las tenemos que tratar con la capacidad de juicio, que opera con conceptos e in abstracto, con la reflexión sobria y fría; no debemos dejar que la fantasía se acerque a ellas, porque no es capaz de juzgar; sólo nos muestra una imagen y ésta emociona el ánimo inútilmente y a menudo de manera penosa.
Arthur Schopenhauer
EL ARTE DE SER FELIZ

ASFIXIAASFIXIAASFIXIAASFIXIAASFIXIAASFIXIA

Tengo tantas cosas que contar, que seguramente me ahogue de un momento a otro. Con el fin de evitarlo y puesto que más vale prevenir que curar, allá voy. Empezaré por donde más me duela o, en su defecto, por la única salida que encuentre. Y es que tienes que saberlo ya: desearte cuando no te tengo y cuando estás cuestionarme si te deseo, me hace pensar que no debería hacerlo, lo de pensar digo. No sé qué hacer o, siéndome sincera, no quiero hacer lo que debo. La historia es bien simple: si te veo pasar y ahorcas descaradamente mis suspiros ignorándolos por completo, me hundo en una manifiesta insatisfacción, y cuando te acercas y me diriges ni que sea una partícula de oxígeno, me elevo fugazmente por encima de mis pensamientos. Porque si me encuentro contigo es porque te buscaba. Sé que tengo que abandonar mi triste teoría sobre la prudencia y el dolor; reconocer que es cierto, que sueño contigo y cuando tu figura se hace verdad ya no eres tú; convencerme de que no tengo que convencerme de nada; saber que lo que siento y, sobre todo, lo que sueño también forma parte de la realidad… Para dejar de engañarme: si es precisamente tu persona la que se me aparece en sueños, aunque desfigurada e idolatrada, si es tu nombre el que elegí, por algo será. Así es como empiezo a creer que esta película no es solo una desesperada creación de mi mente, el que quiera que me quieras querer digo. Y seguiré adelante, callándolo un poquito menos, aunque no sea nada prudente y conduzca a un dolor premeditado. Porque estoy segura que piensas igual que yo: morir de asfixia no vale la pena..

SEGUIR CALLANDO

Cómo contarte que cada suspiro que derramo es culpa tuya... las cosas que diría si no supiera que mi voz enmudeció escandalosamente, hace ya algunos gritos. Desde este vacio, tú eras la causa y eso sí que tendrías que saberlo. Porque todo se transforma y yo estoy a punto de mutar. Tendré superpoderes, perderé la fe y ganaré algunos kilos, nunca está de más. Pero esa sensación de saber que otra vez me vuelve a pasar, que no me conviene y, sin embargo, que me revolcaré en ello gustosamente, no cambiará. Te olvido, a ratos para siempre a ratos para nunca, porque me gusta y me gusta que tu seas la causa. Aunque no sepa cómo decírtelo o no quiera saberlo. Aunque puede que dentro de unos días ya lo haya superado. Aunque, quizá, algún día recupere mi voz y siga callando.