
Nuevos puntos de vista, nueva vestimenta... allí os espero, con un poco menos de maquillaje pero igual de intensa.
No lo entiende ¿A qué viene el debate en el Parlamento? ¡No hay nada a discutir! Pongamos por caso que entiende que la mayoría de ciudadanos y ciudadanas abusen de la ingesta de carne (que dicho así les parece como si fuera menos que comer animales... lo cual, es ilógico, ya que ¡carne tenemos todos!) Pongamos por caso que la ley regula que los animales que se sacrifiquen (que dicho así también parece como menos que asesinar) que éstos, como decía, no sufran (lo cual significa que sufran lo menos, no que se evite el sufrimiento) Entonces ¡se contradicen! ¿Por qué a los toros, no solo se les priva de ese derecho sino que, además, se les condena a lo contrario? Mirona, no lo entiende. Y resulta que, a parte de que ¡los toreros también sufren! (lo cual viene a ser lo mismo que decir que son unos asesinos masoquistas), es patrimonio de nuestro pasado ¡y forma parte de la cultura! Qué gracia le hace. Pero, lo que realmente le sorprende es que, los que defienden "el arte de lidiar toros" (anda que la RAE también podía revisar sus definiciones: ¡arte, dice!) son premiados por haber destinado 200.000€ a obras sociales (habría que revisar también qué entienden ellos por obra y por social...) En fin, como decía, incoherencia. Y Mirona pregunta si sería mucho pedir que el Parlamento fuera coherente. Insiste en que entiende que éste tiene que velar por contentar al amplio espectro de opiniones que conforman la sociedad... Pero siempre y cuando haya algo que discutir, siempre que sea legítima la propuesta. Por una vez que hagan algo bien (lo cual significa negar algo a los que siempre salen favorecidos) tampoco les va a pasar nada, dice, y ¿alguien no lo entiende?
Miedo ¿otra vez? No lo cree. Los españoles lo que les puede es la congoja (que engloba el desmayo, la fatiga, la angustia y la aflicción del ánimo, según RAE) Y es que tanta mentira le parece irreal. Mirona cree que la palabra crisis es de cobardes y que el pesimismo es solo un instrumento del optimismo (como la medición lo es de la evaluación, por ejemplo). Pero la gente no lo sabe ver y se acongoja, como decía. Piensa que no hace falta tanta inteligencia para ver que estar en la cola es beneficioso. Lo complicado es saber analizar los errores de todos los que te preceden y lo difícil es aplicar las soluciones adecuadas, sin miedo ¡Basta ya de mirar a vuestros semejantes por encima del hombro! La verdad ya la saben y es esta: redundar es involucionar, aunque las críticas sean muy acertadas. Lo que se desconoce es la solución y -a veces de forma obstinada- que la congoja y el miedo, no son ineluctables. Mirona, dice.Suponed, por ejemplo, que en la capital de un país sometido a una constitución libre, un grupo de audaces hipócritas consiga formar una asociación de cómplices y de víctimas, que, en otras quinientas ciudades, pequeñas sociedades reciban de la primera sus opiniones, su voluntad y sus movimientos, y que ejerzan la acción que les transmiten sobre un pueblo al que la falta de instrucción entrega sin defensa a los fantasmas del temor, a las trampas de la calumnia. ¿No es evidente que una asociación así reunirá rápidamente bajo sus banderas la mediocridad ambiciosa y los talentos deshonrados, que tendrá por satélites dóciles esa muchedumbre de hombres sin otra industria que sus vicios, condenados por el desprecio público tanto al oprobio como a la miseria, que bien pronto, en fin, adueñándose de todos los poderes, gobernando al pueblo por la seducción y a los hombres públicos por el terror, ejercerá, bajo la máscara de la libertad, la más vergonzosa y feroz de todas las tiranías? (Condorcet, 1792)
"¡No! Lo único que os obliga a actuar así, y que ejercerá siempre sobre vosotros mayor influencia que cualquier otro estímulo de la vida, es la necesidad de poesía, de la que no sois conscientes, pero que sentís y sentiréis mientras quede en vosotros algún rasgo humano. La palabra 'poesía' os parece ridícula, la empleáis como un reproche jocoso; sólo admitís el amor por lo poético en los niños y en las muchachas tontas, e incluso os reís de ellos; a vosotros sólo os sirve lo que es prático. Pero los niños contemplan la vida con sensatez, aprecian y saben lo que debe amar una persona y lo que procura la felicidad, mientras vosotros estáis tan confusos y pervertidos por la vida que os reís de lo único que amáis y sólo perseguís lo que odiáis y lo que crea vuestra desdicha."
"Ofrecer a todos los individuos de la especie humana los medios de proveer a sus necesidades, de conseguir su bienestar; asegurar a cada uno este bienestar, que conozca y defienda sus derechos y que entienda y llene sus deberes, asegurar a cada uno la facilidad de perfeccionar su industria, de capacitarse para las funciones sociales a que tiene derecho a se llamado, para desenvolver toda la extensión de los talentos que ha recibido de la naturaleza y para establecer entre los ciudadanos una igualdad de hecho y hacer real la igualdad política reconocida por la ley, tal debe ser el primer fin de una instrucción nacional, y desde este punto de vista es para el poder público un deber de justicia." (CONDORCET)
Hace dias que te lo vengo repitiendo. Si hablamos de equilibrio, el dolor es necesario. Y aunque cualquier tiempo pasado fue anterior, entiendo que a veces no logremos olvidar qué tenemos que olvidar. Sabemos que el dolor que nos hicieron, esa astilla que tenemos clavada profundamente en el corazón nunca la haremos desaparecer. De vez en cuando uno de los ventrículos acumula más sangre de lo habitual y la notamos casi como el primer día. Pero esta es una de las evidencias de que existimos, algo que nos recuerda que el presente es porque el pasado nos hace ser. Pero, repito, hace dias que intento que lo entiendas: lo peor son los dolores que no queremos olvidar. Aquellas astillas que no están del todo clavadas. Insoportable dolor. Esas se activan a la mínima, con el dinamismo del cuerpo, el pensamiento que penetra, el roce de la piel o, incluso, con un suspiro bien disimulado. Conectan el exterior con el corazón de forma permanente, por mucho que intentes olvidarlo. Y es que de ellas no deseamos que dejen de hurgar en la herida, sino suplicamos que no la hagan más grande. Hace dias que te lo digo y te lo digo a través de mis sueños: dáñame a mí y no solo a mis deseos.