31 de enero de 2009

CAMBIO DE CHIP



"Tranquilidad, eh, que la ira lleva al odio, el odio al lado oscuro y allí no se ve nada" Emilio

22 de enero de 2009

¿PRETÉRITO?


El niño con el pijama de rayas, La ola, Resistencia, Valkiria... ¿Qué harías se te obligaran a matar a alguien a cambio de perdonarte la vida? Y, si además, te obligaran no solo a matar a una, sino a cienes e incluso miles de personas ¿qué harías? Si te abandonas a la muerte no podrás salvar a nadie, si sigues con vida puede que algo consigas, pero entonces muchos se desangrarán bajo tu ferviente mirada... Quizá algunos no duden al contestar que su ausencia eterna es preferible, aunque les tachen de cobardes. Quizá los otros quieran luchar, sacrificar unas vidas para darse tiempo en encontrar la manera de salvar otras, aunque les tachen de asesinos. Qué decir... Mientras nos quejamos continuamente de que nos duele la cabeza en el despacho de nuestra oficina. No critico a nadie. Únicamente me molesta el hecho de que se recreen una y otra vez las catástrofes históricas ¿Para qué? ¿para que no lo olvidemos? como si hubiéramos estado allí para presenciarlo, como si conserváramos algún recuerdo y como si no tuviéramos bastante con todas las muertes premeditadas de las que, en parte, somos culpables. Nos quedan cosas por aprender, sensaciones que descubrir y miradas que mejorar, podríamos observarnos a nosotros mismo en lugar de dedicarnos a reprochar al pasado lo que otros fueron.

3 de enero de 2009

LÁSTIMA

Todo cambia y nosotros seguimos siendo la temblorosa sombra de lo que ya fuimos. Sujetos confusos e inadaptados al medio, al planeta que tan penosamente hemos hecho mutar. Como si todas las madres del mundo se negaran a cuidar de sus crías, así andamos, asquerosamente convencidos de que tenemos razón. Quizá sí sea cierto aquello de que "cada uno tiene lo que se merece". Así pues, nos pertenece un tiempo caduco, un territorio efímero y unas estúpidas ganas de volar. Ahora el agua se gasta, no todo se transforma y el amor se confunde entre las pasiones más pudientes. Alguien lo dijo en su tiempo "vae victis" (¡ay de los perdidos!). Lástima. Me doy pena a mí misma y maldigo sumar años a esta farsa decorada tan cursi y estrafalariamente. Los harapos que tengo por posesiones me pesan a cada milésima de segundo que adquiero y dudo al respirar. Siento desprender esta ola de desesperación y atentar contra la esperanza que, con el inicio de un año nuevo, la gente de calle utiliza para aumentar la voluntad que tan pobremente sobrebivía escondida en lo más hondo (como si de petróleo se tratara). Al no ser esta una historia nueva, sé que en cuanto la rutina vuelva a atacar con sus garras humeantes de miedo y dinero, me darán la razón. Y no crean que me alegro, pena me da y ojalá no tenga la razón (por muy convencidad que ahora esté). Pero, como iba diciendo, todo cambia. Lástima que, de un tiempo a esta parte, no sepamos aceptarlo, afrontarlo y adaptarnos. Qué lástima, de verdad...