ESTADÍSTICA 1





Estadística 1
- Cada año un millón de niños y niñas en el mundo entran en la indústria del sexo.

- Hay unos 10 millones de niños y niñas en el mundo obligados a prostituirse.

- En el Estado Español hay unos 5.000 niños y niñas obligados a prosituirse.

CIELO

Cuanto más me cuesta respirar, más alzo la vista buscando en el cielo la libertad que entre este laberinto de toxinas y animales racionales no encuentro. Sé que si dibujáramos en él todos los trayectos aéreos realizados en un mismo día, apenas se distinguiría entre líneas un píxel azul celeste. Sin embargo, dudo que sean las aerolíneas las que me impidan respirar conscientemente. Siento que hay una barrera mucho más densa que ensucia el cielo. A veces, incluso, dejo de sentirla y la veo. De verdad, me gustaría creer en Dios e imaginar el cielo lleno de colores pastel, nubes esponjosas y sueños realizados. Me encantaría no sentir que es una utopía extraña y contradictoria. Pero no es así y sufro al pensar que el cielo, encima de no ser más que una pesada barrera, está contaminado de basura ideológica. Y lo más triste es que, el día en el que desprenda mi último suspiro, no será extraño encontrarme tumbada bocarriba, con una cruz encima de la tierra que me separará del cielo y con la libertad escondida dentro de mi corazón.

NO PUEDO


Aceptar las propias limitaciones es el primer paso a dar. Conseguir aquello que queremos tener o hacer es, ante todo, poderlo adquirir o realizar. Que el mundo esté a nuestros pies no quiere decir que lo podamos conquistar, ni mucho menos que sea de nuestro dominio. Que seamos viajeros de primera clase y podamos comprarnos de todo gracias a que otros no tienen de nada, no significa que mandemos sobre ellos ni que sean inferiores. Que pensemos que es cierto que los terrícolas hemos ido evolucionando con el paso del tiempo, no nos otorga el derecho a decidir que querer es poder. Porque pisar el mundo, estar por encima de otros y aprender a hacerlo sin movernos de nuestro sofá no es más que eso: la consecuencia de no aceptar que somos humanos y que como todo animal tenemos nuestras propias limitaciones. Quizá sea una sucia manera de redimirme, pero más vale tarde que nunca...
NO PUEDO