HAZME LLORAR


A nadie se lo he pedido antes,
y sé que puedo abarcar
menos de lo que abrazo,
pero aspiraría a la nada
si me concedieras este deseo:
hazme llorar
porque esta mi indiferencia
te está matando,
en mi recuerdo.
Esperanza M. M. 09

¡MIRA, UNA ARDILLA!

Realmente no sé qué decir. Porque hay momentos en los que todo lo que ocurre a tu alrededor, todo lo que forma parte del contexto, incluso, todo aquello que estés haciendo, no importa. Lo único que hace que esos segundos, minutos y horas estén vivos es el hecho de compartirlos con la persona con la que deseas hacerlo. Realmente no hay nada que decir. Nada ni nadie tiene una explicación sensata para ello y, por supuesto, no existe una fórmula más perfecta que el simple hecho de juntar dos personas que se quieren. Realmente, solo es eso. (Gracias)

EMPIEZA EL VIAJE

Una página en blanco no es algo vacío. Dicen que todos los buenos escritores temen el momento de acabar con la virginidad de una hoja de papel. Y es que esa pureza contiene todo, desde la realidad del lápiz que se alza hasta la utopía de los deseos más inalcanzables. No asusta empezar. El miedo recae en concretar, limitar tanta libertad. Pero es un cosquilleo de esos que, valga la redundancia, te revitalizan la vida. Un sentimiento que dice: estás aquí, en el momento adecuado, con algo entre manos que te hará ser para y con los demás, en el mundo. El inicio es tan fantástico como crudo. Magia. Y siento que ya lo estamos creando. Que lo estamos compartiendo. Que lo estamos. Nosotros y los que vengan. Empieza el viaje y sé que todo saldrá como lo planifiquemos, porque el objetivo no es solo cumplir un sueño, sino cumplirlo conjuntamente. Aprender, compartir, ayudar, la 'chispa' de nuestros ojos, dices, el brillo de tu energía, contesto. Que empezamos el viaje tan fantasticamente, que parece que llevemos mucho tiempo compartiendo vagón... y eso no tiene nombre. Gracias por recordarme hacia dónde quería dirigirme y, sobre todo, gracias por acompañarme y por permitirme acompañarte a ti.

QUE NADIE ENTORPEZCA MI CAMINO

Quién dice que tener miedo entorpece el camino. Es él el que intensifica mis deseos, el que me protege de las decepciones y a la vez el que sabe tratar a mi voluntad, tan descarrilada últimamente. En su ausencia me relajo y la inocencia me supera. Protejo mi vida como si realmente me perteneciera y siento como se ralentizan mis nefastos aspavientos. De vez en cuando mi mirada se estanca en una mentira y casi siempre mis deseos se ocultan en su estúpido mundo ideal. Qué torpeza la mía, mira que intensificar todo aquello por lo que nunca me atreveré a luchar. Qué coraje más escéptico, qué corazón más idiota. Pobre del que intente ser origen de mis exagerados suspiros. Compadezco a aquellos que pretendan averiguar de dónde provienen mis enclenques energías, pues no seré yo la culpable cuando la voluntad de otros se vea mermada al soportar el peso de mi hosca mirada. Que no me miren. Y, sobre todo, que no me engañen. Que no me mientan que eso ya no me da miedo. Que me abran los ojos para así recuperar, no mi miedo, sino el miedo a no tenerlo... mi miedo a no tener miedo. Que nada ni nadie entorpezca mi camino.

NUESTRO SILENCIO

"Hoy lo he vuelto a notar:
cada nube es un plan,
se transforma al viajar
y no pesa y se va.
Somos nubes no más"
LOL


Sí. Subscribo todo lo que ahora estás pensando. Casi la totalidad de los momentos que se detienen en el tiempo solo para ti, son mentira. Pero no tengas miedo, yo siempre acompañaré tus inquietudes. Para el resto de pensamientos que no quieras compartir, atiende bien, esta es la fórmula (este es mi sombrero): lo único que no debes olvidar es que tus precisos movimientos, tu gratificante sonrisa, el crujir de tus deseos, tus discretas ganas, tus suspiros escondidos, los lunares en tu espalda, tu silencioso chillido, el dulce motivo de tus miradas, todo eso es realidad. Si pruebas a ocultarlo verás que ese todo no es del montón. Y si intentas fotografiarlo confirmarás que aquello por lo que merece la pena vivir es imposible inmortalizar. Los colores, formas y dimensiones se deterioran cuando les extraes el suspiro del momento, la humedad de las pestañas, el latir acompasado de dos corazones y esa mano que dice más de lo que un cuerpo entregado al momento alcanza a percibir. Lo sabes y por eso subscribo tus pensamientos. Nada más que añadir. Solo recuerda que, del mismo modo que todavía quedan conceptos por inventar, existen emociones que jamás se podrán definir. Ahora pienso en ello, pienso en ti, pienso en esto: el silencio, nuestro silencio, no tiene miedo.